
Babasónicos: "Empezamos a hacer rock porque éramos vagos"
Adrián Dárgelos, el líder de la banda, habla con desfachatez sobre el nuevo disco del grupo, “Anoche”. Estética, rock, palabras, canciones y mucha actitud. Babasónicos no quiere dejar pasar su buen momento. “Somos gimnastas naturales del cambio”, aseguran.Antes de la salida de “Anoche”, Adrián Dárgelos, se prestó a una charla abierta sobre el imaginario babasónico. La estética de la banda y su mensaje; los orígenes del rock, el éxtasis, la catarsis todo se pone sobre la mesa. Sabe a charla filosófica y está bien. Es otra más de las tantas contradicciones y osadías que propone el grupo. Sí, porque mientras en “Muñeco” dicen “No le temo al destino porque estoy apurado” y en “Exámenes” amaguen con el romance y terminen sentenciando “en el peor de los casos, nena, sólo quiero acostarme con vos”... la banda filosofa y hace reduccionismo al mismo tiempo. Así de desfachatados, así de directos. Así. Se podría decir que el disco habla del éxito, de la fama, del romance, de la sencillez del impulso. Pero, seguramente, Dárgelos diría que no, que se trata de otra cosa, o de muchas otras cosas, o de algo diferente. Enamorado de las palabras, el músico no quiere cerrar ideas sino dejarlas abiertas, para que el que escucha las complete, les de sentido. Las canciones de Babasónicos son como libros, que sólo esgrimen su sentido con la interpretación del lector. La historia de Babasónicos, quizá, pueda dividirse en dos etapas. La primera entre “Pasto” (1992) y “Miami” (1999), y la segunda que se inició con “Jessico” (2001) y siguió con “Infame” (2003). Y la división seguramente no se encuentre en la música, sino en la respuesta del público, ahora, masivo. No son pocos los que presagiaron el bajón después de la tremenda exposición que significó el éxito de los dos últimos discos de la banda. Pero Babasónicos, nuevamente, lanzó una trompada al vacío y barrió con todos los prejuicios. “Anoche” amenaza repetir y hasta superar lo pasado. A una semana del lanzamiento, se convirtió en disco de oro. Esta vez, el delirio creativo del cantante y los suyos arrojó canciones cortitas, pegadizas e hipnóticas.

